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Tras la cirugía
Alimentación y hábito intestinal durante el tratamiento

«¿Qué puedo comer en realidad?» es una de las preguntas más frecuentes en consulta. La respuesta suele ser mucho menos restrictiva de lo que se teme: no existe una lista de alimentos prohibidos que haya que seguir durante el tratamiento del cáncer colorrectal. Lo que sí requiere atención es el cambio del hábito intestinal.
Principios básicos de la alimentación
- Comer lo suficiente es lo más importante. Durante el tratamiento el cuerpo se está reparando, y una ingesta escasa de energía y proteínas retrasa la recuperación y reduce la tolerancia al tratamiento. Muchas personas tienen miedo de comer por «alimentar al tumor». No hay fundamento para ello y resulta perjudicial.
- Una alimentación normal y equilibrada basta. No hace falta ninguna dieta anticáncer especial.
- Precaución con los suplementos de procedencia dudosa. Algunos componentes interaccionan con los fármacos o afectan al hígado y al riñón. Coménteselo a su médico antes de tomarlos.
- Cocine bien los alimentos, sobre todo mientras las defensas estén bajas.
Diarrea
La diarrea es frecuente durante el tratamiento. Puede deberse a la quimioterapia, a la radioterapia o a los cambios que la cirugía ha producido en el intestino.
Reponer líquidos es lo más importante. La deshidratación que causa la diarrea suele ser más peligrosa que la diarrea misma, en especial si hay vómitos o poco apetito. Además de agua, tome bebidas con electrolitos.
Durante un tiempo reduzca las grasas, la fibra y los lácteos, elija alimentos de digestión fácil y vuelva poco a poco a lo habitual cuando se estabilice. Consulte con su médico antes de tomar antidiarreicos: en algunas situaciones cortar la diarrea por su cuenta puede retrasar la detección de un problema.
Contacte con su equipo si: tiene deposiciones líquidas varias veces al día que se mantienen, o diarrea con fiebre, sangre en las heces, dolor abdominal intenso, o signos de deshidratación como sed, orina claramente escasa o mareo.
Estreñimiento
También puede aparecer estreñimiento. Las causas habituales son la menor actividad, beber poco y el efecto de algunos antieméticos y analgésicos.
Empiece por lo básico: líquidos, fibra y movimiento. Si no es suficiente, consulte con su médico sobre un laxante emoliente en lugar de usar por su cuenta laxantes estimulantes de forma prolongada.
Si el estreñimiento se acompaña de hinchazón, dolor abdominal y vómitos, y no expulsa gases en absoluto, acuda pronto. Puede no tratarse de un estreñimiento simple.
Cambios del hábito intestinal tras la cirugía
Esta sección está escrita especialmente para pacientes operados de recto.
Una de las funciones del recto es almacenar las heces. Al extirpar una parte, ese espacio es menor, y el resultado suele ser: más deposiciones al día, poca cantidad cada vez, sensación de no haber terminado, poco margen desde que aparecen las ganas, a veces dificultad para aguantar, y levantarse por la noche.
En conjunto se denomina síndrome de resección anterior baja. No es una operación fallida ni una recidiva, sino la consecuencia natural de un cambio anatómico. En la mayoría mejora poco a poco, aunque puede llevar muchos meses o incluso uno o dos años.
Lo que ayuda: horarios de comida regulares, anotar qué alimentos lo empeoran, ejercicios del suelo pélvico y comentar la medicación con su médico. No se calle pensando que es algo que hay que soportar. Afecta mucho a la calidad de vida y hay formas de mejorarlo.
Comer con un estoma
Véase también «Cuidados del estoma». El principio es que la mayoría de los alimentos van bien; pruebe uno nuevo cada vez y observe su reacción, mastique despacio y bien, y preste especial atención a beber lo suficiente.
Cada paciente es distinto y este artículo ofrece solo principios generales. Sus pruebas y su tratamiento deben seguir las indicaciones de su médico.